domingo, 21 de diciembre de 2008

Cómo hemos cambiado...


¡Pobre Real Sociedad! Pobre Real, que en el año de la constatación de cien años de gloriosa existencia lo está pasando peor que nunca merced a la incompetencia de generaciones de gestores que han llevado al club a una situación difícilmente reversible. El dia de ayer se presentaba duro desde por la mañana: un equipo barado en su propia incapacidad recibía al lider de Segunda y después se enfrentaba a la cruda realidad del proceso concursal con una Junta de Accionistas que podría llevárselo todo por delante.

Y lo cierto es que la tarde empezó bien. Al término de la primera mitad, Teixeira (qué malo es) dejaba en inferioridad al Salamanca y en el descuento, cuarenta y cinco minutos después de tener ventaja numérica, Ansotegui conseguía ese gol máximo que se puede ver en los partidos de la Real; 1-0, 0-0, 0-1. Ese es el guión que ha dibujado un equipo que suple con casta, orgullo y corazón todos los problemas, deportivos y no. Pero, desgraciadamente y como ya empieza a ser habitual, la Real se jugaba el futuro en el otro Anoeta, en el velódromo. Allí, entre otras cosas como aprobar las famosas cuentas, decidir si pedir o no responsabilidades civiles a anteriores rectores por la insolvencia actual en que se encuentra el club, había que votar la remoción al consejo de Iñaki Badiola.

El destino que Badiola se había labrado a poquitos desde el pasado tres de enero le llamaba a filas. Hace menos de un año llegó a la presidencia de la Real a base de promesas que encandilaron a una afición desolada, que se entregó en brazos de su proyecto con un enorme lazo. Prometió fichajes de relumbrón, expansión en China, dinero, mucho dinero, un estadio en propiedad y, sobre todo, el ascenso. Hoy, 350 días después encontramos a una Real que apenas respira en Segunda División y ahogada en los entresijos de una Ley Concursal. Con un Presidente que tuvo para todos, que vivió encerrado en su cuento chino sin querer ver la realidad: se peleó con la Diputación, con los administradores concursales, con cualquier movimiento opositor e incluso con los jugadores y sus propios compañeros de Junta.

Badiola nos subió a los altares de la gloria, vendió días de felicidad regalada cuando la situación real era muy distinta, se autoimpuso un listón altísimo que no ha podido subir y, física pura, la caída, cuanta más distancia recorra, más dolorosa. La Junta de ayer fue como la familia que se une en torno al enfermo querido, pero que, como en las películos, ni es querido y aparecen intereses de por medio. La descomposición de la entidad es continua y ayer asistimos al último proceso de fractura. La nefasta gestión de Badiola, mucho más pendiente del pasado justificador que del avenir del club ha terminado por descuajeringar a la Real. El único objetivo de ayer era acabar con Badiola, sin importar a nadie un pimiento su sustituto, su programa deportivo, económico o institucional. Si es que lo tuviesen...

Badiola fue removido por una mayoría aplastante del 58% del accionariado. Un accionariado cobarde que, como se podía preveer no estuvo presente, sino representado, en la Junta. Quién sabe quién será y quién sabe por qué lo hará, pero hoy y hasta que se confirme lo contrario, los ojos apuntan a la Diputación. Aunque eso ahora importa bien poco. La Real vivió ayer su noche más triste (superando incluso la de Mestalla) en que los propios aficionados llegaron a pegarse entre ellos. ¡quién la ha visto y quien la ve! La ciudad del señorío, la elegancia, el puritanismo y el jersey de punto sobre los hombros perdiendo los papeles por una causa intanjible. Hoy la Real tiene nuevo Presidente. Se llama Jokin Aperribay, pero nadie le conoce. Tampoco sabemos cuanto durará él, pues él y los que le han apoyado ya no tendrán a Badiola para culparle de los males de la Real. Antes de ser elegido reclamaron su dimisión y tendrá a su cargo el periodo más difícil de los cien años de historia de la Real: reconstruir la entidad, de arriba abajo y de abajo arriba. Y el orden de los factores puede alterar el producto. Cómo hemos cambiado...

martes, 16 de diciembre de 2008

El Chelsea no puede


El Chelsea de Scolari está sepultando en casa todas sus aspiraciones a llevarse este año el título de la Premier League, que siguen vivas gracias al 100% de acierto que el equipo demuestra fuera de casa. El último y calamitoso empate ante el West Ham en casa significa que sólo han ganado uno de los cinco últimos partidos de Premier en casa. La credibilidad de Scolari ha quedado en entredicho por el escaso rendimiento del equipo y especialmente por su escaso ofrecimiento ante su propio público. Y es que el Chelsea ya ha perdido 14 puntos entre los muros de Stamford Bridge en lo que llevamos de temporada, convirtiendo la otrora fortaleza medieval en un destino apetecible para cualquier adversario. Y es que en lo que llevamos de temporada, el Chelsea ha dejado escapar como local los mimos puntos que en las temporadas 2006/07 y 2007/08 juntas; y dos más que en las anteriores 2004/05 y 2005/06, en las que consiguió dos títulos.

Además, esta es la segunda jornada en la que ninguno de los integrantes del 'big four' ha logrado puntuar y el Chelsea no está sacando provecho a eso, ni a su espectacular labor fuera de casa, con ocho victorias en ocho partidos. Y entonces surgen las dudas, ¿qué le pasa al Chelsea? ¿qué tiene que hacer para poner fin a la sangría de puntos ante su público? ¿Scolari debe replantearse sus creencias tácticas? ¿el Chelsea está pagando la inexperiencia del brasileño en la guía de grandes clubes europeos? ¿se convierten en obligados los refuerzos para el mes de enero? ¿están desperdiciando una oportunidad única o sencillamente no pueden con ello?

La situación actual, el cargado periodo navideño a la vuelta de la esquina y la austeridad de Abramovich en las últimas fechas, agrabada por la crisis global, nos llevan a pensar en un cambio táctico a primera vista: con el equipo actual y visto el pobre rendimiento ofrecido por las alas, tanto Malouda como Kalou, el cambio de sistema, pasando a jugar con dos delanteros y un mediapunta por detrás, es una obviedad que se antoja fundamental para salir del atolladero. Además, el rendimiento de Drogba en los minutos de juego es sobresaliente, su calidad no es comparable a la recién descubierta efectividad goleadora de Anelka y su trabajo aporta al equipo las soluciones que necesita. Este es el primer paso que se debe dar. Si en enero el equipo se puede mejorar, mejor. ¿O es que el Chelsea piensa vivir toda la temporada con la esperanza de que todos sus rivales sean tan irregulares como ellos?

martes, 9 de diciembre de 2008

Las cruces del Inter


Cómo cambian tantas cosas en tan poco tiempo... Ambos llegaron al Inter con la vitola de estrellas; uno costó 13 millones de euros (aunque trajo consigo una gran debilitación para un rival directo), el otro 24 (que podrían convertirse en 32 si se cumplen ciertos objetivos). Uno fue el primer fichaje de Mourinho, el otro, el último y por expreseo deseo del entrenador portugués. Amantino Mancini y Ricardo Quaresma tienen muchas cosas en común, pero sobre todo una: la confianza que había depositado Mourinho en ellos para hacer funcionar su otrora sagrado 4-3-3 y sin embargo, hasta hoy, sólo han jugado juntos en cinco ocasiones (contra Panthinaikos en Atenas, en el derbi, contra el Bologna, frente a la Reggina y en Chipre en la visita al Anorthosis) antes de que Mourinho haya vuelto al pasado para jugar con el esquema sin bandas de Mancini y los dos extremos hayan terminado por desaparecer de los planes interistas.

Hasta ahora, Quaresma ha jugado en quince partidos, Amantino Mancini en uno menos, pero a diferencia del portugués ha sido relativamente más importante para el equipo con dos asistencias y un gol en su casillero particular. El brasileño empezó muy bien, con un debut a lo grande contra el Bayern en un amistoso, pero su rendimiento ha ido en caída continua y Mancini ha tenido que contentarse con un puñado de minutos en el partido contra el Palermo reciclado como mediapunta a los que le siguieron una ausencia de la convocatoria para el derbi de Italia contra la Juve y tres partidos sin jugar contra Panathinaikos, Nápoles y Lazio. Además, ha sido sustituido en diez de las once veces en que fue titular.

Dicen en Italia que todos los problemas que causó su fichaje por las indecisiones suyas y del Oporto no le gustaron a Mourinho. Además, hay que sumarle su carácter difícil, su individualismo para divertir al público (que en Milan no ha sido agradecido) y que no parece haber sabido adaptarse en su primera gran aventura seria fuera de casa tras su fugaz prueba en un Barcelona en semi-destrucción. El tema de Mancini es distinto: Mourinho nunca estuvo de acuerdo con su contratación y así lo hizo constar. Sus peculiaridades técnico-tácticas, hacen que no encaje en la manera de jugar del portugués y Mourinho ha cortado por lo sano: en donde no hay, es imposible obtener. Y es que las cualidades del brasileño, un contragolpeador neto, que necesita del dribling y la velocidad para vivir, no se adaptan al fútbol-control que pretende su entrenador. A esto, le tenemos que sumar la eterna suplencia (casi una condena) de Hernán Crespo, que sólo ha jugado 159 minutos repartidos en cinco partidos de Serie A y que fue excluido de la lista de la Champions sin comunicársele y a pocas horas de la clausura del mercado de fichajes. 50 millones de euros en problemas que esperan su resolución en el próximo mes de enero.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Stankovic rules

El partido Lazio - Inter de mañana será muy especial para muchos: enfrenta a dos de los grandes de Italia, será una prueba más al Inter revolucionario de Mourinho y para la Lazio supondrá la última llamada al grupo de los grandes. Además, será más significativo para tres jugadores interistas que anteriormente vistieron la biancoceleste de la Lazio. Ellos son Hernán Crespo, Luís Jiménez y Dejan Stankovic. Aunque para unos, eso sí, será más emocionante que para otros: Crespo, como mucho, ocupará un puesto en el banquillo (sólo ha jugado en tres partidos en toda la temporada) y la lucha por Jiménez está en lograr entrar en la convocatioria. Sin embargo, para el serbio sí será muy sentido: pasó cuatro temporadas y media en el lado celeste de Roma, de la 1998/99 a enero de 2004, cuando llegó a Milan para fichar por el Inter. Seis meses después llegó Roberto Mancini, ex compañero de Stankovic como jugador en la Lazio y como entrenador y con quien Dejan creció muchísimo y mejoró como mediapunta, su posición en el actual Inter de Mourinho.

Durante su etapa como técnico del Inter, Roberto Mancini supo como sacar todo el jugo de un crack como Stankovic. En el 4-3-1-2 de 'Mancio', el serbio actuó esencialmente como mediapunta, pero pasó por todas las demarcaciones del centro del campo, siendo ala por cualquiera de las dos bandas o incluso jugando en el vértice bajo del rombo, por delante de la defensa. Y Stankovic no sólo nunca ha defraudado, sino que fue fundamental para su colega Mancini y vital dentro de todos los éxitos del Inter.

Pero este verano, con el desembarco de Mourinho en San Siro, parecía que Stankovic, un afín a Mancini, podría abandonar el equipo al no encontrar sintonía con el nuevo entrenador. El jugador estuvo a un paso de la Juventus, pero finalmente las presiones hicieron que permaneciese a la sombra de la Madonnina. En una reciente rueda de prensa declaro que había sido "culpa de los periodistas", que le subieron "en el mismo tren que Mancini y Mihajlovic". Stankovic hablaba sobre su resurrección en el Inter, después de ganarse la confianza y la estima de Mourinho, que ha vuelto a hacer de él el jugador de los viejos tiempos, el jugador fundamental dentro del engranaje del equipo y el verdadero artífice de la mejora interista. Cuando llegó el portugués, tenía serias dudas sobre él, pero ningunca concernía a su calidad, fuera de cualquier discusión. Pero el excesivo proteccionismo del centro del campo, la falta de confianza en una defensa muy dañada sin Cordoba y Samuel y el 4-3-3 no ayudaron al serbio.

Sin embargo, con el castigo por la inadaptación de Quaresma y la incompatibilidad de Mancini con jugar en un equipo con iniciativa, hicieron cambiar de opinión a Mourinho, que optó por el 4-3-1-2 que le dio resultados a Mancini y le otorgó a Stankovic los mandos del bicampeón de Italia. Fue el mejor el día del debut del nuevo sistema contra el Palermo, clave en la victoria contra la Juve, el más activo contra el Panathinaikos y estuvo inconmensurable en el buen partido que hizo el Inter contra el Nápoles. De él se pueden destacar muchísimas cosas: su entrega, su lucha incansable, su capacidad para elaborar el juego, la calidad de sus pases, su visión privilegiada... Pero si por algo ha asombrado esta temporada fue por el golazo que marcó en su derbi particular conta la Roma en el que el Inter demostró que puede ganarlo todo y que los partidos durarán lo que quiera Mourinho: saque de esquina, balón atrás y chutazo de Stankovic que sorprende a Doni. Uno de los mejores goles de toda la temporada.

El Inter es lider en la clasificación con seis puntos de ventaja sobre Juventus y Milan. Ha costado, el equipo ha tenido que superar muchas dificultades y momentos complicados hasta la situación estable en que se encuentra actualmente. El cambio de piel del Inter no esconde ningún secreto: sólo hay que mirar las estadísticas. Hay dos equipos: uno antes y otro después de la entrada de Stankovic.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Incertidumbre en el distrito de Fulham


La Premier este año es curiosa. Hablamos hace un tiempo de los equipos que osan, del cambio en el status quo y de los delanteros resucitados. Hoy vamos a hablar de esos valles en el rendimiento que casi todos los equipos tienen a lo largo de la temporada y que en Inglaterra se pasan de unos a otros con cierta facilidad y todo el asombro del mundo. Como si el estado de crisis fuese voluntario. Empezó la temporada en estado de sitio en 'Madcastle', pero pronto le recogió el guante el Tottenham de Juande, que de crisis sabe un rato y parece haberse convertido en ese amigo tonto al que recurrir en caso de necesidad. Pero la llegada de Harry Redknapp consiguió desviar la atención a escasas millas al sur de White Hart Lane, donde el Arsenal afrancesado se parte por la mitad, con peleas en el vestuario y con un manager al que ya debe caérsele la cara de vergüenza después de prometer otro año más que su equipo ganará la Premier o la Champions y después pierde en el campo del Stoke. Después están los de siempre, los ya habituados, el Blackburn, el Sunderland o el West Ham, terriblemente golpeado por otro tipo de crisis: la económica y que, echando un ojo a su calendario y a su rendimiento, vamos a ver si logra ganar algún partido en lo que queda de 2008.

Este camino, el de los baches, el de los altibajos, el de la crisis, es menos frecuentado por los ricos, que viven comodamente asentados en las alturas de la tabla. Como el Chelsea, por ejemplo. El equipo de Scolari empezó la temporada realmente bien, haciendo olvidar el mal trago que supuso una temporada en la que se perdieron los títulos de manera increible (la Premier con un gol de Heskey para el Wigan en el último minuto de la antepenúltima joranda y la Champions en la tanda de penaltis de la final). Pero de un tiempo a esta parte, la película es diferente: el Chelsea ha bajado el nivel de sus prestaciones y los resultados se han resentido. El domingo llega a Stamford Bridge el Arsenal, el último de los grandes que queda por girar visita al Chelsea y lo hará después de que Liverpool y Manchester hayan salido del que fue el fortín de Mourinho con el saco lleno, con una victoria y un empate respectivamente. No ganar al Arsenal (y no digamos una derrota) seguiría dejando a Scolari huérfano de una victoria de referencia, la que tendría que juzgar sus primeros seis meses en el cargo, y dejaría muy bajo el nivel supuesto de su equipo, hábido en ganar y vapulear a equipos inferiores, pero aún incapaz de conseguir ganar a uno de los rivales de verdad.

El miércoles, el Chelsea volvió a mostrar su 'cara B' en Francia contra el Burdeos. Tras ganarles 4-0 en Londres, era el partido idóneo para sellar la clasificación y dejar bien marcada la primera plaza del grupo. Pero el Chelsea no ganó (como siempre fuera de Inglaterra) y se torció el asunto. Aunque no mucho: ganando al Cluj en Londres, el Chelsea pasará seguro, incluso puede permitirse perder si el Girondins no gana en Roma. Pero para ser primeros de grupo, el Chelsea tendrá que ganar obligatoriamente y que no lo consiga la Roma, porque en Italia los azules recibieron una soberana paliza. Con todo esto, para encontrar la última victoria convincente del Chelsea debemos remontarnos al pasado 5 de octubre, cuando los de Scolari ganaron 0-2 al Aston Villa, potenciado después al ganar al Arsenal y conseguir empatar contra el United. Después llegaron algunas victorias contra equipos menores como Hull, Blackburn y M'Boro y grandes desilusiones contra Roma y Liverpool (que significó el final de un record mágico y la caída al mundo real y saber que esta Premier no va a ser una procesión para el equipo que tanto prometió) y un partido insulso contra el Newcastle, que terminó sin goles y que le permitió al Chelsea mantenerse lider gracias a la misma impotencia que el Liverpool mostró contra el Fulham. Sin embargo, y curiosamente, una victoria el domingo contra el Arsenal redimensionaría a Scolari enormemente: Primero porque dormiría tres puntos por encima del Liverpool (que jugará el lunes contra el West Ham) y segundo, porque conllevaría la calificación de exitosa la primera experiencia de Scolari en el fútbol europeo de clubes. Y, también curiosamente, en caso de perder, podría dejar a Scolari en la cuerda floja, considerando la gran exigencia que existe en este trabajo.

Sea como fuere, el partido contra el Arsenal es muy importante, porque se trata del último miembro del 'Big five' (incluyendo al Aston Villa) que visita Stamford Bridge. A partir de ese momento, los partidos más difíciles del Chelsea serán fuera de casa: en Old Trafford (11 de enero), Anfield (1 de febrero), Villa Park (21 de febrero) y Emirates Stadium (9 de mayo). No ganar el domingo, significaría tirar el liderato de la Premier y, casi con total probabilidad, tener que ganar obligatoriamente en, al menos, dos de los campos más difíciles de Inglaterra. De momento, Scolari cuenta a su favor con que su fútbol es muy agradecido en Inglaterra. Siempre se ha dicho que Abramovich, que está en su derecho, busca divertirse viendo fútbol. Pero a la vez, pocas veces habrá disfrutado tanto como cuando vio a su equipo en la final de la Champions. Scolari tendrá que demostrar que su fútbol puede ser atractivo, pero que también puede contar con el favor de los títulos. El partido del domingo es importante, pero no vital. De momento, servirá para alejar posibles incertidumbres. El juicio se emitirá con el recuento total a final de temporada.

martes, 25 de noviembre de 2008

Regreso al futuro (y II)


Bastaron 12 jornadas para comprobar que el sistema jerárquico de la Serie A ha quedado restaurado (aunque la 13ª jornada pudo arrojar alguna que otra duda en este aspecto). Sólo con echarle un vistazo a la clasificación lo podemos ver: Inter, Milan y Juventus, uno detrás de otro como en los viejos tiempos, antes de que el Calciopoli estallase, cuando la Serie A era cosa de tres (o mejor dos: Juve y Milan, porque el Inter estuvo muchos años sin el nivel necesario para disputar los títulos), con algún atrevimiento esporádico de la Roma. Este año parecían muchos dispuestos a cometer la 'herejía', a destronar a los privilegiados. Prometían, pero todo se esfumó como si fuesen uno de esos buenos propositos de año nuevo, efímeros. Y tenemos las últimas jornadas del campeonato para mostrarnos el verdadero nivel de los 'perseguidores'.

Derrotas inesperadas, como la de la Fiorentina en Cagliari hace dos semanas, o el Udinese en casa contra la Reggina y el sábado contra la propia Fiorentina. O el batacazo morrocotudo del Nápoles en Bergamo (sin ni siquiera luchar por darle la vuelta al marcador), el 'pobre' empate de esta jornada ante el Cagliari, o el único punto que la Lazio ha sumado en los últimos dos partidos, tras perder el derbi contra la Roma fallando muchísimas ocasiones y 'sólo' empatar contra un pobre Genoa, con penalti errado inclusive. Todo esto nos deja la sensación de una incapacidad de crecimiento generalizada, lo que les impide dar el último paso para que obtengan el verdadero calificativo de 'grande'. Lo que podemos oir en la misma boca de algunos entrenadores, como Delio Rossi, que tras perder el derbi dijo que "nos bloqueamos por la tensión" o Edy Reja, que ha declarado que "tantos elogios nos han perjudicado". Algo que nos puede dar una pista bastante exacta de dónde reside realmente la diferencia entre el trio de cabeza y el resto: en la mentalidad.

Porque es cierto que jugadores como Del Piero, Ibrahimovic o Kaká ayudan a marcar las diferencias. Pero si te falta la determinación, la mentalidad ganadora, no puedes resolver partidos cuando no juegas bien (Inter), ganar en los últimos minutos (Milan) o resurgir con una serie de siete victorias consecutivas tras haber tocado fondo (Juventus). Es el carácter, la unidad, lo que marca la diferencia, por muchas estrellas que se tengan o no. O pensemos si no en el Inter pre-Mancini, en el Milan post-Capello, o en la misma Juve de hace un par de meses. Entre los grandes pretende instalarse la Fiorentina, que ha perdido sus dos últimos partidos a domicilio (cotnra Siena y Reggina), el Udinese, que cuenta por derrotas sus últimos encuentros, la Lazio, que no supo dar el arreón definitivo contra la Roma y parece acusarlo, y el Nápoles, con una victoria en los últimos cuatro partidos, que encaja muchos goles en los minutos finales y se desquicia cuando las cosas no salen según lo previsto, viendo como le han expulsado jugadores claves como Maggio y Zalayeta en las últimas fechas. Algo que puede ser vital. No por el hecho de perder un jugador particular, sino por la incidencia dentro de un cuadro débil.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Regreso al futuro (I)


Ladies and gentlemen, con todos ustedes, Nicolas Anelka, 'el resucitado'. El delantero francés, siempre discutido, parece haber encontrado la madurez definitiva y está viviendo, sin ninguna duda, en las filas del Chelsea, la mejor temporada de su carrera: ha marcado hasta hoy 12 goles que le han permitido a los azules de Londres reconquistar la primera plaza de la Premier League y que le alzan a la cabeza de los goleadores ingleses, con cuatro goles de ventaja sobre Zaki, del Wigan, y Cristiano Ronaldo.

Desde su etapa en el Arsenal, Anelka no protagonizaba un inicio de temporada tan positivo y productivo: en la temporada 97/98, 'la pantera' sumó 17 goles en 35 partidos. Aquella gran temporada le valió su pase millonario al Real Madrid de Lorenzo Sanz, que pagó más de cinco mil millones de pesetas para convertirlo en la figura de su proyecto. Pero el de Versailles no se pudo compenetrar con el equipo y tuvo algún problema con Vicente Del Bosque, que se vio obligado a apartarlo del equipo ante su exceso de divismo (quizá fomentado y cimentado por las expectativas que generó su fichaje, toda una cuestión de Estado). Aún así, Anelka marcó uno de los goles más importantes de aquella temporada para su equipo, anotando un gol decisivo contra el Bayern en la semifinal de la Champions League. Dos años más en el ostracismo futbolístico (primero en el Paris Saint Germain, después rescatado infructuosamente para la alta competición por Gerrard Houllier) y fichó por el Manchester City. En el segundo equipo de la ciudad estuvo tres temporadas, volviendo a mostrar un buen fútbol e igualando su record personal de goles en la 2003/04, con los mismos 17 goles, pero esta vez en 32 partidos. Pero Anelka volvió a flaquar y volvió a dejarse llevar. Seguramente fue un lapsus, pero para fomentar su conexión espiritual con el islam, se fue a jugar a Turquía, donde firmó un contrato multimillonario del Fenerbahçe. En su biografia ha reconocido que fue ahí donde se dio cuenta de lo bajo que había llegado: "Cuando me vi jugando en Turquía me di cuenta de que había tocado fondo".

Una (otra) muy mala actuación en el Fenerbahçe fue, paradojicamente, su salvación. La cotización de Anelka estaba por los suelos y eso lo aprovechó Sam Allardyce para devolverle a Inglaterra, concretamente al Bolton de las viejas glorias, junto a Jay-Jay Okocha e Iván Campo, entre otros. Allí, sin presión, Anelka volvió a ser el que una vez conocimos en el Arsenal y el Chelsea, harto de esperar a Shevchenko, se lanzó a por él. Parecía que la historia se repetía. Pocos goles en Stamford Bridge y un fallo, que pareció indoloro, en la tanda de penaltis de la final de la Champions. Esta temporada se preveía cruda, pero Nicolas puede pulverizar todos sus registros: 12 goles en 13 partidos (12 de ellos como titular) nos dan una media de casi un gol por partido y viene a indicar que si el punta francés es titular, asegura un tanto. Una noticia inmejorable e inesperada para Scolari, que no ha tenido que lamentarse por la larga lesión y ahora la suspensión de Didier Drogba. Cuando Drogba se recuperó, el preparador brasileño afirmó: "Anelka es mi nueve". Con un Anelka de este nivel, Drobga (de momento) parece haber pasado al papel de comparsa.

Pero Anelka no es el único que se ha revelado para conseguir salir de la tumba a la que cayó en vida. Otro de los casos más sonados es el de Darren Bent, delantero del Tottenham. En verano de 2007 fue uno de los traspasos más caros (los Spurs pagaron 25 millones al Charlton) y su primera temporada en White Hart Lane fue un absoluto desastre: 6 goles en 27 partidos. Cifra ya superada esta temporada, en la que ha conseguido 7 en 12 partidos. Quizá en su mejoría ha tenido un papel importante la destitución de Juande, que este verano intentó venderlo, no pudo, y se vio condenado a hacer jugar a un jugador con el que no contaba.

¿Y qué decir de Mido, el egipcio trotamundos? Aunque su caso no termina de estar claro y quizá entre en esta 'clasificación' para rellenar, el africano, tras los desencantos de Marsella, Celta, Roma y Tottenham, parece ver la luz al final del túnel en el Middlesbrough. Decíamos que no se puede sacar ninguna conclusión todavía sobre él porque, a pesar de haber doblado ya sus cifras goleadoras de la pasada campaña, no termina de cuajar dentro del 'once' de Southgate. Y porque doblar una estadística de dos goles en toda una temporada no es la mejor historia de superación. ¿Podemos decir que en el aire de la perfide Albion está el secreto del renacimiento goleador?

martes, 18 de noviembre de 2008

Medio siglo de Ferguson


Sus padres, un humilde ex futbolista del Glentoran y una jornalera le bautizaron y le registraron como Alexander Chapman Ferguson; la Reina Elizabeth II de Inglaterra le restituyó para la historia con el título de Sir Alex Ferguson. Ganado a pulso gracias a los 40 títulos conquistado con el Manchester United durante las 23 temporadas que lo ha entrenado, casi la mitad de una carrera de cuenta años en el mundo del fútbol.

Primero como un discreto futbolista, ahora como uno de los mejores entrenadores de la historia del fútbol. Su debut como futbolista, el 15 de noviembre de 1958, fue con el equipo reserva del Queen's Park Rangers. "Mi partido de debut contra el Stranraer lo recuerdo con vergüenza -dice Sir Alex en uno de los reportajes especiales que le ha dedicado la prensa inglesa estos días-. Jugué como interior derecho y ellos tenían una locomotora en la izquierda. Tras un encontronazo terminamos en el suelo ¡y ese bastardo -textual- me dio un mordisco! En el descanso se lo dije al entrenador y me dijo que saliese al campo e intentase morderle yo. Ese fue mi debut en el fútbol..." Finalizada su estancia sin demasiado éxito en el QPR, Ferguson pasó al Saint Johnstone, antes de jugar con el Dunfermline, Rangers, Falkrik y Ayr United.

Pero si hoy el escocés ostenta el título y el honor de Sir no es por su carrera como futbolista, sino por lo que después ha hecho como entrenador. Habiendo entrenado al East Stirlingshire, Ferguson se pasó al Saint Mirren y posteriormente al Aberdeen, donde empezó a hacerse grande. Allí ganó la liga escocesa, la copa (derrotando 4-1 al Rangers en la final) y se llevó la Supercopa de Europa ganando, ni más ni menos, al Real Madrid en la final. Los triunfos con el Aberdeen le abrieron la puerta de la selección escocesa, a la que dirigió en el desafortunado Mundial de México '86. Escocia quedó encuadrada en el temible grupo D junto a Dinamarca, Alemania Federal y Uruguay, siendo eliminada en la primera ronda.

Fue esa mala suerte del destino fue la misma que propició su fichaje por el Manchester United pocos meses más tarde y la que después le concedió el título de Sir. Alex Ferguson aterrizaba en un Old Trafford en peligro de derribo, con el equipo en la penúltima posición de la tabla y la sombra del descenso acechando. El United llevaba 20 años sin ganar la liga y muchos vagando por los bajos fondos de, eso sí, la máxima categoría del fútbol británico, pero tras cinco años bajo la batuta de Sir Alex, el equipo reconquistó la liga inglesa. A ese título le siguieron otros nueve ligueros, dos copas de la liha seis Comunity Shield, dos Champions Leagues (entre ellas la mágica contra el Bayern en Barcelona), la única Copa Intercontinental del club y también obtuvo por primera vez en la historia de los diablos rojos la Recopa de Europa y la Supercopa de Europa. Amén de crear varios equipos que marcaron una época y la mejor generación de jugadores de la cantera de Old Trafford y cuyas habilidades aún deparan tardes de gloria por los campos del fútbol tras muchos, muchísimos años jugando y ganando. Algo que viene a demostrar que ninguna otra unión futbolística ha sido tan prolífica en la historia del fútbol.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Un derbi al revés


Era difícil (casi imposible) imaginar antes del inicio de la temporada, que la Lazio se iba a presentar en la stracittadina (más aún en la de la ida) con catorce puntos más que la Roma (22 por 8, aunque los giallorossi tienen que jugar aún el partido suspendido contra la Samp) y siendo el equipo más goleador del campeonato (21 goles para ellos, 10 para la Roma). Parece que han pasado años desde que los de Spalletti acabaron la Serie A con 36 puntos más que sus vecinos; pero en realidad han pasado sólo once jornadas. Aunque han sido suficientes para cambiar de ánimos, sensaciones, resultados y favoritismos.

De la Roma lo hemos dicho todo o casi. Está en una crisis propiciada por las actuaciones negativas durante el mercado estival que le llevaron a perder a sus extremos (Mancini y Giuly). Spalletti aún no le ha encontrado sitio a sus sustitutos, que de cualquier manera no son hombres de banda (Ménez y Baptista) y los otros dos refuerzos, Loria y Riise tampoco se han adaptado al equipo y además han mostrado lagunas técnicas y tácticas repetidamente. Después, una pretemporada que en el apartado físico dejó muchísimas dudas. Si a esto le añadimos las múltiples lesiones, que demuestran que el trabajo físico no ha sido correcto, y las dificultades en la recuperación de Totti, podemos explicar en parte el momento tan comprometido por el que está pasando la Roma. En la otra parte tenemos una Lazio que venía de un año horrible, marcado por las peleas internas entre jugadores y por un equipo insuficiente para las exigencias que suponían jugar la Champions y la Serie A. Pero el presidente Lotito siguió confiando en Dellio Rossi y su proyecto pudo seguir adelante. Los fichajes que llegaron a Formelo no fueron como los romanistas y han ayudado, y mucho, a la evolución de los biancocelesti. Zárate ha sido la verdadera revolución de esta temporada en Italia: siete goles, regates increíbles, carreras frenéticas, piruetas... El argentino nos ha impresionado a todos y ha devuelto el entusiasmo a la parte más clara del Olimpico romano. Pero qué decir de Lichsteiner, que llegó sin avisar y ha sido capaz de relegar al banquillo a uno de los jugadores italianos más prometedores como De Silvestri. O de Brocchi, el encargado de darle el equilibrio al equipo, y que rápidamente le ha ganado el puesto a Dabo. Paradojicamente, los fichajes más ilusionantes, Carrizo y Matuzalem, han sido que han pasado más desapercibidos.

Además, estos resultados han cambiado también la situación interna de la directiva de ambos clubes. Lotito, criticado el año pasado por su mala elección en los fichajes, ha podido sanar gran parte de la herida. No se puede decir que las cosas sean de color de rosas para el presidente laziale, pero su acierto en el fichaje de Zárate, su apuesta personal, le ha devuelto el prestigio entre la afición. Para Rossella Sensi la situación ha cambiado a peor en los últimos meses. Tras el final de la Serie A decidido con fotofinish, la victoria de la Coppa y la dolorosa perdida de su padre, las dificultades patentes del equipo, únidas a la caída sin frenos de su empresa Italpetroli (que está obligada a sanear la deuda de 360 millones de euros de sus cuentas, de los cuales, 130 tendrán que ser repuestos antes del 31 de diciembre) han creado un fuerte desazón hacia su persona entre la tifoseria. A todo esto hay que sumarle el hecho de que el club ya ha anunciado que los refuerzos del próximo verano irán en consonancia de los resultados que el equipo obtenga esta temporada, aumentando así el enfado de los hinchas considerablemente. El autofinanciamiento de la Roma pasa por entrar en la Champions, y sólo once jornadas después de debutar en Serie A, es algo ya imposible.

Mañana se juega el derbi romano. La lógica invita a dar el papel de favorito a la Lazio por rendimiento, resultados y el estado de ánimo en el que llega al partido. El único problema de Rossi es la abundancia de jugadores entre los que escoger con la recuperación de Rocchi. Enfrente estará la Roma, que entre buenas intenciones y mil dudas, presentes y futuras, sólo tiene una cosa clara: mañana no puede fallar.

jueves, 13 de noviembre de 2008

El status quo y la mano en el hielo


La Premier siempre ha tenido un stablishment recio, recto (no en vano, es la liga de 'los cuatro grandes', que abren una brecha en la calidad con respecto a los demás). Los dos últimos años han sido del Manchester, mientras que 2005 y 2006 pertenecieron al Chelsea de Mourinho. En 2003 y 2004 dominó el Arsenal, que estuvo más de un año sin perder. Pero este año ha desaparecido ese dominio casi preestablecido y las cosas están muy igualadas. Y no lo decimos porque equipos como Chelsea o Liverpool hayan quedado fuera de la Carling a las primeras de cambio (que también). Las casas de apuesta pagan la victoria de los blues como la más barata, seguido, de cerca, por el United. Tras la vicoria del Arsenal el domingo contra los de Ferguson, los cañoneros han subido tímidamente en su cotización. Y últimos (cuartos) quedan los chicos del Liverpool, en quien ya han perdido la confianza los apostantes, algo que podría jugar a su favor.

Pero si por arriba el ambiente está enrarecido, qué decir en el resto de la tabla. Tras la disputa de doce partidos, tres puntos separan al décimo, el Bolton, del último, el West Bromwich. Para los equipos de mitad de tabla, ahora mismo, un partido marca la diferencia entre luchar por el descenso o meterse entre los diez primeros. Algo a lo que han ayudado, involuntariamente, los irregulares inicios de temporada de Tottenham (ya con nuevo entrenador) y Manchester City (pensando en el sustituto de Hughes). El Hull City y sus tres derrotas consecutivas nos ha demostrado que seguramente esto no dure y todo volverá a la 'normalidad' cuando lleguen los Alpes de la Premier. En las fechas navideñas, cuando los equipos jueguen tres o cuatro partidos entre Navidad y año nuevo, empezarán a quedarse los rezagados y se formará con cierta claridad el pelotón de cabeza (los cinco o seis primeros, no más). Además, otro condicionante, totalmente imprevisible, será la apertura del mercado de fichajes de enero. Ya en agosto el City, gracias al pozo sin fondo del petróleo de Abu Dhabi, nos dejó a todos estupefactos con el fichaje de Robinho. Los rumores son de que podría volver a sorprender para enriquecer una plantilla, ya bien nutrida de por sí con gente como Hart, Richards, Kompany, Elano, Ireland, Phillips, Robinho, Jo, Benjani...

Los próximos dos meses serán el indicativo para saber como llegan los equipos a la recta final y cual puede ser el orden en la línea de meta. Ahora, por lo pronto, lo único que podemos asegurar es el aire de constante incertidumbre que rodea a esta Premier, como no pasaba en años. Hacer un pronóstico esta temporada está revestido del riesgo máximo de hacer el ridículo. El Arsenal ha demostrado que puede ganar al Manchester. Y eso está bien y tiene mucho mérito, pero el problema del Arsenal no radica en ganar al Chelsea o al Liverpool también, sino hacer frente a la dificultad que supone un calendario tan largo con una plantilla tan corta. Algo que ya le pasó factura la pasada campaña. Por su parte, el Liverpool busca conquistar su primer título desde que la Premier es Premier, ya que toda su legión de ligas corresponden a la extinta First Division. Rafa Benítez tiene plantilla (en calidad y cantidad) para luchar hasta el final y ha demostrado que a carácter no les ganará nadie, pero su sistema de rotaciones continuas y su falta de competitividad en la parte alta en los últimos años pueden ser un handicap para los reds. Probablemente, los favoritos (y los más sólidos) siguen siendo Chelsea y Man United, que, en ocasiones, hacen ver al rival como de categoría inferior. Aunque el Chelsea calló eliminado por el Burnley de la Carling. Pero en enero recuperará a Essien... No estaría mal un cambio de status quo en Inglaterra. La mano en el hielo, que ya llevamos varios quemazos.

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Christian Castellanos Lijó, administrador de Curva Bianconera.