Adiós a una generación histórica

Durante estos años de gloria en los que Ucrania ha cimentado el futuro y se ha labrado un nombre, Olexandr Shovkovsky, el meta del Dinamo, ha sido el encargado de defender la meta amarilla, y con bastantes garantías. Nunca ha sido un portero excelente para destacarlo especialmente, pero le ha dado mucha seguridad al equipo. Su punto fuerte durante todos estos años han sido sus grandes reflejos, aunque sufre en las salidas y con el juego aéreo. Cuenta en su haber con una estadística demoledora: sólo ha encajado 64 goles en sus 82 partidos con la selección. Evidentemente, el menor desgaste físico permite que los porteros alarguen su carrera, por lo que le veremos disputar la fase de clasificación para el Mundial seguro.
Pero los mejores tiempos, tanto de Husin como de Shelaev, quedaron atrás con la irrupción de un Anatoliy Tymoschuk que se adueñó del centro del campo y del juego ucraniano. El del Zenit, que fue el traspaso más caro de la liga rusa, es un centrocampista, como no podía ser de otra manera, de trabajo, brega y sacrificio, pero nada exento de clase. Anatoly tiene una gran visión de juego y sabe imponer el ritmo necesario en cada partido. Siempre está ahí cuando se le necesita, puede echarse el equipo a las espaldas y es un constante referente. Cuenta ya con 29 primaveras, y parece estar en el mejor momento de su carrera, aunque sus partidos con la selección empiezan a pasar a un segundo plano para él, que ha antepuesto a su club antes que a su país.
Sheva es un verdadero crack, aunque ya está en la curva descendente de su carrera a los 31 años. Aún así, destaca sobre muchos otros en el panorama mundial. Tiene ese olfato de gol que no se puede aprender. Es un delantero que combina a la perfección velocidad y potencia, sus cambios de ritmo, sus carreras con la pelota cosida al piey sus tremendos disparos son historicos. Fue el pichichi de la última clasificación europea, y es el máximo anotador de la corta historia de Ucrania. Su retirada de la selección parece pronta, ya que cuesta combinar su trabajo en un club de exigencia máxima como el Chelsea y una fase clasificatoria para un Mundial, cuando Sheva sobrepasará los 32. Secundando la labor del capitán ha estado, más que nadie, Andriy Voronin, el delantero del Liverpool. Su movildad le ha aportado muchísimo al combinado ucraniano, dando muchos goles a Sheva, y anotando también un buen número de goles. Es uno de esos delanteros modernos que se mueve por detrás de los puntas y que le encanta caer a cualquiera de las dos bandas. Su secreto está en la movilidad entre líneas, donde le gusta sorprender a los rivales. Por si fuera poco, es un gran trabajador y se sacrifica muchísimo en tareas de contención, por él empieza la presión ucraniana. Y si hablamos de la historia moderna de Ucrania, no podemos dejar de nombrar a Serhiy Rebrov. Blokhin le rescató para la selección cuando volvió al Dinamo de Kiev, tras un paso no muy exitoso por Inglaterra y Turquía que perjudicó bastante su carrera. Rebrov, sorprendentemente, ha ido retrasando su posición con el paso de los años, hasta convertirse en media punta. Ha sido un jugador muy hábil y rápido, por lo que actua incluso en la banda diestra. A pesar de haberse distanciado de la portería, no ha perdido ni un ápice de su olfato goleador. Cuando tiene una oportunidad no perdona, no le entran los nervios y fusila con cualquiera de las dos piernas. Otro de los Andriy que ha sido importante en esta generación ucraniana es Andriy Vorobey. El del Shaktar es un delantero muy polivalente y con mucha movilidad para su altura. Sabe caer a bandas y recibir fuera del área. Cuando juega en la derecha es un extremo muy contundente, sin adornos, simple e incisivo.
El nuevo líder de la futura defensa ucraniana es Andriy Rusol, otro del Dnipro Dnipropetrovsk, una de las relevaciones de la liga. Tiene 25 años, y ya todo un veterano con la selección. Con él se ha iniciado una nueva etapa en la defensa ucraniana: ha llegado el defensa técnico, que sabe que hacer con un balón a parte de robarlo y despejarlo. En muchas ocasiones lo hemos visto en el centro del campo, por su capacidad para mover el balón y distribuir juego. En el último Mundial fue el central titular, dejando muy buenas sensaciones. Incluso marcó un gol, y es que otra de las cualidades de este jóven talento que durará poco en el Dinipro es el juego aéreo: muy seguro en las dos área, tanto para defender como para atacar. Junto a él se situará (ya lo está haciendo) Dmytro Chygrynskiy, 21 años, central del Shaktar. Es un tipo peculiar, siempre con las medias bajas al estilo de los '70. Él y Rusol son un auténtico calco a nivel técnico. Formarán una dupla sensacional que mejorará el nivel actual en unos años. Es un central colosal (1'90 m.) que siempre, siempre está bien posicionado. Emigró de la cantera del Dinamo de Kiev al Donestk y todavía hoy, alguién se está lamentando por dejarle marchar. Alguién le ha comparado con Beckenbauer. Evidentemente es algo más que una falacia, pero coinciden en muchos aspectos. Tiene una claridad pasmosa para jugar con el balón, sus pases, tanto cortos como largos, son medidos, y su visión le permite adelantarse a las jugadas. Con un pase arma una contra mortal. Gran futuro para él, que será una pieza vital en la clasificación para Sudáfrica.
Artem Milevskiy, un delantero de características similares, pero con una calidad técnica a años luz de la del '7' del Chelsea. Delantero hábil, rápido y de movilidad que, en ocasiones abusa demasiado de la estética. Se hizo famoso en el Europeo Sub -21 de 2005, y se confirmó tirando un penalti a lo Panenka en los octavos del Mundial frente a Suiza, dejándonos a todos con la boca abierta. No conoce el miedo ni el neviosismo, sólo ante el portero es capaz de hacerle un traje. Llegará alto si regulariza sus actuaciones. Su compañero, tras la retirada de Sheva y Voronin será Oleksandr Gladkiy, delantero del Shaktar que está sufriendo la competencia de Brandao y Lucarelli. Gladkiy es más '9' que Artem, pero sus cualidades son muy parecidas: Gladkiy es un delantero físicamente más hecho, pero tiene una movilidad y un regate en corto muy similar a la de su compañero en la selección. No es tan conocido como Artem, y le está costando también arrancar, pero cuando lo haga, será para asentarse. Siempre preaparado para marcar, quizá le convendría buscar una salida a un club que le asegure minutos para no correr el riesgo, como le está pasando a Milevskiy, de quedarse estancado en su progresión.








