Siempre hablando desde el punto de vista de la gestión del club. El Milan tiene un equipo demasiado veterano (incluso viejo) y necesita una remodelación profunda y urgente: un portero, un central, otro Gattuso y un delantero. Además de no vender a Gourcuff cuando regrese de su cesión. Por otro lado, la fuerte crisis económica global ayuda aún más al cierre de la negociación. A la Juve de Moggi, Giraudio y Bettega no le tembló el pulso a la hora de vender a Zidane, no hicieron caso a las miles de protestas y oyeron la voluntad del jugador, que quería marcharse. Siete años y medio después, nadie duda del éxito de esa operación. Como el de tantas otras de similar embergadura que a lo largo de su historia ha afrontado la Juventus.
El problema aquí es Kaká. No el dinero. Son las ambiciones, los sentimientos. Él parece que verdaderamente ama al Milan, como ya dijo cuando el Real Madrid le tentó y como repitió anteayer cuando saltó la noticia. Zidane presionaba, Kaká no. Además de que su pretendiente es el segundo equipo de Manchester... El dinero es el dinero, sí, pero parece que aún hay gente para quien no es lo más importante. Todo (y realmente es todo) dependerá de la decisión que tomen en el Milan en las próximas horas, puesto que Kaká prefiere quedarse en San Siro. Rechazar la oferta sería establecer un vínculo entre el jugador y el equipo eterno, además de la ascensión de Kaká a los altares milanistas. Si finalmente se va, la directiva estará obligada a dar explicaciones, pero de las que cuestan dinero. Tendrán que justificar su marcha con grandes y numerosos fichajes y la consecución de títulos. Como hicieron en la Juventus. Otra de las diferencias, es que sería la primera vez que el Milan vende una de sus estrellas sin que el propio jugador lo pida, como pasó con Shevchenko.
Pero que nadie piense que esto es un círculo cerrado entre Manchester City y Milan, como ya han dicho muchos, supondría la desestabilización del mercado futbolístico. Un efecto dominó en el resto del fútbol europeo. Especialmente en Italia, donde los jeques árabes parecen haberse fijado especialmente. Ya se hablan de 75 millones por Buffon, 70 por De Rossi, 40 por Zárate y 25 por Trezeguet. ¿Cómo puede la Roma, un club que cada año ve más difícil completar fichajes de calidad, rechazar semejante oferta? ¿Y la Lazio que acaba de fichar a Mauro por 18? ¿Qué hará la Juve si no tiene necesidad de vender? ¿Y los jugadores, querrán irse o jurarán amor eterno (por segunda vez en algunos casos)?
Lo que temíamos hace unos meses, cuando en medio día se gastaron 150 millones de euros en la compra del Manchester City y Robinho, puede hacerse realidad. Como decíamos, la total desestabilización del fútbol, un posible fin de la competitividad. La situación está planteada. Pero si el hombre más potente de Italia ha mostrado el primer signo de debilidad...












